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Oteando ideas, actitudes y comportamientos

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Costumbre e imposición / Citas (a ciegas)…

Sobre lo que está sucediendo en Cataluña parece haber un consenso entre verdugos respecto a qué protestas son pacíficas. En el fondo se reduce a una cuestión geográfica. Si vives aquí has de escoger entre víctima o cómplice, si usted reside fuera de esta área hay una tercera opción: contemplar cómo nos cambian la vida mientras dirimen si se trata de algo pacíficamente consciente o pacífico ataviado de malas intenciones. En el fondo nadie le echa una ojeada a la cuestión principal, la de vivir en una sociedad dividida donde una parte exige que lo suyo sea costumbre y lo demás imposición.

Sobrevivir a la estafa. Gregorio Moran en Vox Populi.

La mala noticia es que Cataluña aún no ha tocado fondo. La buena es que ya falta poco.

Arcadi Espada en El Mundo

Derecho a decidir

Una afirmación tan genérica y equivoca pretende alterar el sentido y alcance del derecho de participación política. A partir de ella, cualquier colectivo puede invocarla para decidir lo que le venga en gana, aduciendo que toda expresión de autogobierno es valiosa para engendrar legitimidad. Como si ésta no dependiese de la calidad moral de lo que se decida y cómo; como si el alcance y ámbito de nuestra capacidad de autogobierno no estuviese delimitada por los otros derechos y el derecho de los otros. Sin duda, el de participación política es básico e insustituible pero está circunscrito por un núcleo de razones sustantivas que se resumen en el repertorio de los Derechos Humanos y unos procedimientos que se sustancian en el buen funcionamiento del Estado de derecho. Sin ese horizonte moral y asiento institucional ninguna comunidad política deviene comunidad de justicia. Contra este fundamento arremete el proceso independentista, al tiempo que mina algunas de las condiciones que hacen viable la democracia.

Ramón Vargas-Manchuca Ortega en El País

El artículo completo es una bofetada adulta y racional contra la levedad de lo utilitario y coyuntural. Moralidad, instituciones, derechos humanos y fundamentos filosóficos de la organización política versus banderas, vías, marchas, marketing y urnas sin censo.

 

Proceso:

Dícese del hecho político, ejemplarmente democrático, pacífico, racionalmente inexpugnable y  nada identitario en el que, sin saber de dónde, han aparecido putas, agentes del CNI y traidores.

Citas (a ciegas)… Ni contigo ni sin ti

Ni Cataluña será independiente ni dejará de intentarlo

El extranjero profesional

Y por qué votar no es solución si no se desactiva primero la inmoralidad argumental que lleva a solicitar la votación

Carta a mis amigos catalanes…

Estimados amigos catalanes,

En principio esta carta estaba pensada sólo para aquellos de vosotros que defendéis la independencia pero, después de hablar con algunos de vosotros, me he decidido a extenderla a todos los que allí viven. La primera razón es que me es francamente difícil separar los que son y manifiestan como inequívocamente catalanes de los que han nacido, viven, trabajan o comparten simpatía por Cataluña. Empiezo con matices, porque de eso va esta carta, de matices. Y para que nadie deje de sentirse aludido.

La razón de la carta es doble. Por un lado personal… manifestar la profunda tristeza que me provocan los hechos de los últimos días de la forma mas neutra posible. Por otro lado política… no por estar en uno u otro lado, sino por la necesidad que tengo de analizar estos hechos, como cualquier otro en mi vida y trabajo, desde la razón, desde «la evidencia». En definitiva, de dar mi visión para no tener que discutir con ninguno de vosotros de una forma que no sea meditada. O para evitar dichas discusiones que, hoy día, sirven para poco más que para enfadarse.

Escribo porque no entiendo nada… a ver si alguien de los que me conoce me consigue aclarar las cosas, ya que no confío en ninguna opinión que hable en nombre de pueblos, naciones o colectivos, venga de políticos o de los medios. Confío, únicamente, en la opinión de aquellos allegados de los que conozco su contexto. Quizá desde el conocimiento de mis allegados y ahora que estoy lejos llegue a entender la situación global. Yo, por mi parte, utilizaré mis ejemplos, mis tierras y lugares, para ver si podemos entender nuestros contextos…

Empezaré, con lo que yo he entendido hasta ahora, a ver si es que no lo he entendido bien…

Seguramente las razones para la independencia sean muchas y dispares, pero hablaremos de las mayoritarias y de las que muchos de vosotros usáis en vuestras reivindicaciones personales:

  1. El “expolio fiscal”. En el primer punto me gustaría preguntar si referirse a un déficit fiscal como “expolio” se corresponde con la definición exacta de expolio o es un término utilizado de forma deliberada al efecto de sesgar el debate. De provocar posiciones a priori, sentimientos, etc. Como espero que no sea lo segundo, asumiré que es por lo primero.Parece asumido por todos que el resto de España (puntualizo, menos Madrid, Baleares, Navarra, Pais Vasco, La Rioja, Aragón y Valencia) se beneficia de un déficit en la balanza fiscal de Cataluña. Es decir, de un disbalance entre las aportaciones de Cataluña a la caja común del Estado y las inversiones del Estado en Cataluña. Aquí habrá que aclarar que “Cataluña”, como unidad indivisible, no paga impuestos. Los impuestos los pagan sus ciudadanos y sus empresas o sociedades. Por otro lado, que haya 16000 millones de déficit en la balanza fiscal no quiere decir que cada uno de los siete millones y pico de catalanes toque a un porcentaje equitativo de esa cantidad (eso de que cada catalán tocaría a dos mil o tres mil euros más por barba). Mas bien es una media. Pero es probable que si, a cada uno, en particular, le devolviéramos su parte correspondiente de lo que aporta al Estado, los que más saldrían ganando serían aquellos que más aportan… es decir, las grandes empresas, las grandes fortunas, los funcionarios o empleados de empresas con mayores sueldos… Es más, si hiciéramos el cálculo de forma rigurosa, a algún catalán le saldría el saldo negativo, o sea, que le debería dinero al Estado porque lo que aporta no compensa lo que gasta el Estado en él. Pero esto no es así. No es así porque un ciudadano de un Estado en el que la redistribución de la riqueza se asuma como un derecho (y creo que, con todas las imperfecciones, en eso estamos) no puede reclamar para sí, como un expolio contra su persona, algo que, en realidad, es una media de lo que todos aportan en conjunto. Por llevarlo al absurdo… si yo vivo en La Coruña, cerca de Amancio Ortega, no es legítimo reclamar como expolio personal el déficit que el Estado tiene con La Coruña gracias a las aportaciones del hombre mas rico de España.Por qué esto es importante…porque ahora habrá que entrar en las razones de por qué Cataluña tiene déficit fiscal…que no es, ni mas ni menos, que las mismas por las que Madrid tiene un déficit fiscal aún mayor: que el ciudadano medio (¡ojo, el ciudadano medio no es un ciudadano concreto, no sois ni vosotros ni yo!), incluyendo entre los ciudadanos a las “personas jurídicas”, las empresas, paga más impuestos que el ciudadano medio de Asturias…Y, ¿por qué es más rico el ciudadano medio de Cataluña o Madrid?. A mi se me ocurren mil razones y ninguna tiene que ver con lo duro que se trabaja en Cataluña con respecto al resto de España (luego iremos a las odiosas comparaciones). ¿Podría ser porque hay mas sedes de empresas?¿Porque las infraestructuras son mejores que en otros sitios y las empresas se localizan ahí?¿Porque, muy importante, ante la falta de posibilidades en otros sitios, la gente joven y motivada se desplaza a las grandes ciudades en busca de trabajo?¿Porque circunstancias no meritorias, es decir, rentas: ubicación, clima, historia… determinan una ventaja competitiva?Asumiendo que el número de panaderos, funcionarios, limpiadores, enfermeras, gasolineros, etc por habitante sea similar y que los sueldos muy parecidos, el déficit fiscal sólo puede deberse a que o hay más ricos en un sitio o se reciben muchas menos inversiones.Se que hay amigos y no tan amigos que van a Asturias (seguiré con el ejemplo) y no ven más que señales del despilfarro que se hace con su dinero donde yo no veo más que subdesarrollo industrial y de infraestructuras… Pero un ciudadano riguroso se tiene que preguntar si a mismos impuestos recibe los mismos servicios que un asturiano, no si podría tener mucho más dinero en un reparto en el que él saliera más beneficiado. Y yo puedo contestaros, con bastante certeza y sinceridad, que los servicios disponibles para un asturiano son bastante peores que los de un barcelonés. Pero también que los de alguien de Begur… Sin embargo, el Estado se gasta por habitante mucho más en Asturias que en Cataluña…pero ¿no será por que tiene una de las poblaciones más envejecidas de Europa?¿O un éxodo masivo de sus jóvenes, de su población activa?¿O por que sufrió una reconversión industrial bestial sin reinvertir en tejido productivo? ¿Será porque su orografía y clima encarecen dramáticamente sus infraestructuras?¿Será porque hay menos población o está más dispersa?En resumen, que un expolio no puede referirse a un territorio sino a personas físicas o jurídicas y que llamar expolio a la redistribución de la riqueza parece tener segundas intenciones, ya que la realidad parece más compleja que una simple suma y resta.
  2. Historia, cultura y lengua. Vamos a dejar a un lado las puntualizaciones históricas por dos razones: hechos históricos pasados no tienen por qué ser argumentos para relaciones sociales actuales (ni para unir ni para independizar) y la historia parece tener varias interpretaciones dependiendo de quien la escriba. En cuanto a la cultura y la lengua, sólo tengo una pregunta. ¿De verdad la lengua y la cultura catalanas se viven en la cladestinidad, de forma extraoficial y minoritaria? Porque, en los 7 años que llevo en Barcelona, yo sólo veo la preeminencia institucional del catalán y de la cultura en catalań. Ojo, no es una queja, acepto perfectamente que así lo quiera la mayoría. Sólo trato de puntualizar que perseguir la independencia, y arriesgar cierto bienestar, para conseguir algo que ya está conseguido, es, a mi entender, ilógico.Por otro lado, si la consecución de determinados objetivos culturales o lingüisticos es insatisfactoria en estos momentos…¿no existen mecanismos democráticos para cambiar dichas insatisfacciones actualmente?¿Es necesaria la enmienda a la totalidad?
  3. Desafección de España. Esta es la parte que mas lamento…Yo, si algo tengo claro, es que lo que nos une es infinitamente más de lo que nos separa. Y lo que nos separa, es muchísimo menos traumático de resolver que acabar con lo que nos une. Y, ojo, yo no estoy hablando de Cataluña y España. Yo hablo de mis amigos catalanes y de mis amigos españoles. De mis comunidades reales. Ya que me une lo mismo a un catalán con el que no simpatizo como con un extremeño con el que no simpatizo: nada de nada. Catalán, asturiano o español sólo funcionan como simplificadores de mi compleja realidad, distribuida en 3 ciudades, dos pueblos, 3 paises, diversas aficiones y gustos… y eso debe ser así para cada “catalán” o “español”.Pero vamos al meollo con una ilustrativa viñeta…Tan ilustrativa como maniquea…. por dos razones:- La mayoría de los “españoles” no dicen eso de los catalanes. Sí, como no, hay gente que lo dice, incluso cosas peores, como llevar los tanques y esas cosas, pero esa es una inmensa minoría. Una minoría que, por cierto, también existe en Cataluña y en sentido opuesto. El problema es simplificar España o Cataluña como sus partes mas extremas. Volviendo a la viñeta… de la misma forma podríamos hacer una viñeta en la que un catalán le gritara a un español: vago, feixista, expoliador, franquista, lladre, subvencionat, cara dura, borratxo, charnego, botifler, inutil, anti-catalán…todas ellas cosas que también se oyen en algunas minorías, tan minorias como las que dicen lo mismo o parecido de los catalanes. O sea, por la razón que sea, apelar como razón para la desafección que nos maltratan desde España tiene tanta base argumental como apelar a que nos menosprecian con arrogancia para defender los agravios a Cataluña. Si la decisión más importante de la historia moderna española o catalana se va a tomar atendiendo a clichés, tópicos, medias verdades, pasiones o ignorancia lo que se está sembrando va a tener una cosecha catastrófica.

    A mi me podéis intentar convencer de lo contrario, es lo que pretendo, que me argumentéis, pero mi sensación es que, mas allá de las particularidades culturales, compartimos actitudes, formas de pensar, prioridades y respetos. Además de muchos intereses en común. O sea, no se por qué se enfatiza la diferencia.

    Para algunos otros la desafección hacia España viene dada por el “poco respeto a las instituciones catalanas”. Por ejemplo, por el rechazo del Tribunal Constitucional al Estatut de Autonomia. Asumiendo que las instituciones del Estado pueden ser francamente mejorables (tambien las catalanas, no hace falta decirlo), ¿qué hace pensar que las decisiones en contra de determinados artículos de una ley se tomen en función de las ganas de fastidiar a Cataluña?¿En serio creéis que el motivo de revocar una pequeña proporción de los artículos del Estaut se debe a una predisposición a hacer el mal a Cataluña? Que queréis que os diga, como poco me parece endeble como argumento. Yo mas bien tiendo a pensar que son las reglas del juego democrático. La argumentación de por qué se revocan algunos artículos ha de ser jurídica, fundamentada en el derecho, recurrible, etc. Esas son las reglas del juego que nos hemos dado. Eso es así en España, pero también en Europa. Habrá veces que consigamos todo lo que queramos, otras veces que los intereses choquen contra los de otras regiones o paises, otras veces que encontremos aliados. Quiero pensar que si se revocan determinados artículos de una ley es por que no se ajustaban a derecho perfectamente. O, al menos, cabía interpretaciones de la ley en las que dichos artículos no eran aprobables. No seré yo quien defienda al Tribunal Constitucional, pero la democracia es un juego de contrapoderes. Imaginemos que desde el parlamento de Cataluña se aprueban cosas que, por más que hayan sido refrendadas, no se ajustan a la legislación europea, española…es decir, al marco jurídico en el que vivimos. O, llevándolo al extremo, que la población catalana decide hacer una ley que influye en las leyes u organización administrativa de otras regiones… tiene entonces que haber mecanismos que compensen esas posibles injusticias, que las maticen, que delimiten sus interpretaciones… porque, ojo, “el pueblo” puede, a través de sus representantes, de manera perfectamente democrática, decidir cosas completamente ilegales. Democracia no es (sólo) votar en referendum. Democracia es respetar la ley y, muy importante, a las minorías. Y cambiar las cosas debe realizarse mediante pactos, mediante diálogo, convenciendo, sumando apoyos… si un catalán convence a un andaluz de lo injusto de su situación, no me cabe la menor duda de que ese andaluz también apoyará esa reivindicación concreta. Eso es política.

Esas son las tres razones mayoritarias que se suelen esgrimir en favor de la independencia. Yo he intentado, durante 7 años, tratar de encontrar argumentos basados en la razón para entender las posturas independentistas. No lo he conseguido. No me han faltado ganas y disposición, pero me ha sido imposible entender las razones desde una perspectiva racional. Otra cosa diferente  es que se trate de sentimientos. Entonces ya estamos hablando de algo que nunca podré entender, porque, efectivamente, mis contextos son otros. Pero recordad que tomar decisiones políticas con la viscera en lugar de con la razón, no suele traer cosas buenas.

En ese caso, en caso de que procediérais a la independencia, me gustaría al menos creer que habéis pasado por este trayecto:

  •  Que naciones y nacionalidades no son mas que constructos convencionales, no esencias inmutables. Que los afectos no se dan a gran escala sino a pequeña escala. Que lo que os une a “Cataluña” a todos y cada uno del resto de “catalanes” no es más que una unidad administrativa. Ni intereses, que no son los mismos para Isidre Fainé que para Xavi Hernandez. Ni objetivos, que no son los mismos para el director de ESADE que para mis amigos médicos. Ni lengua, ya que hay catalanes de lengua castellana, catalanes de lengua catalana, catalanes bilingües y catalanes (ciudadanos de cataluña) de lengua china, árabe, francesa o rumana. Ni nacimiento, ya que hay catalanes nacidos en todas partes del mundo y que son ciudadanos de Cataluña y ciudadanos nacidos en Cataluña que viven y se sienten de otras partes del mundo.
  • Que si lo único común a todos es una Unidad administrativa, siempre hay que plantearse si lo que sucede ahora beneficia a todos y cada uno de los que pertenecen a dicha unidad administrativa o si puede haber algún interés particular en los administradores de dicha unidad. En el caso concreto que nos ocupa, si la desastrosa gestión de los dos últimos años, que se va a concretar en una (casi) mayoría absoluta, no tiene nada que ver en que cambiara drásticamente y sin precedentes que permitieran intuirlo, el discurso político predominante. De los recortes, la corrupción y la bancarrota a la independencia y el modelo de Estado.
  • Que si, finalmente, Cataluña decide la independencia, se habrán tenido en cuenta todos los aspectos prácticos (no sólo los formales). Es decir, quien tendrá la ciudadanía, quienes no, si no sólo habrá reparto de beneficios sino de la deuda acumulada, si se tendrán en cuenta las repercusiones económicas y sociales y, sobre todo, si no hay alternativa menos traumática para la satisfacción de las demandas específicas que ahora se aducen como razones para independizarse.
  • Que tenéis claro que el nacionalismo (y sus variantes étnicas y religiosas) no es una teoría nacida en la academia, no es una actitud política emanada de la razón, no es una posición deliberativa sino la utilización política de un sentimiento. Y que la identidad ha sido usada por los gobernantes como herramienta infalible para someter a los pueblos o para aglutinarlos en torno a sus politicos desde tiempos inmemoriales… de los aztecas a Roma, de los cruzados al Islam, de Las Malvinas a Gibraltar…
  • Que cuando habláis de «expolio», de los españoles que no trabajan, de los que viven de las subvenciones, de los que os hacen la vida imposible, de los que no entienden vuestra lengua ni se esfuerzan en ello… penséis en mí. Y en tantos otros como yo. Y analicéis de forma crítica si estáis siendo justos. Que penséis si los pescadores, mineros, ganaderos, agricultores, trabajadores del metal, de los astilleros, de la construcción, etc asturianos son mas o menos vagos que los informáticos, financieros, editores, diseñadores, hosteleros, etc de Barcelona. Y si  de verdad creéis que los primeros ganan más que los segundos. Y si esos matices pueden tener algo que ver en el déficit fiscal en vez de en la vagancia y las ganas de robar.
  • Que, con todo lo lamentable del Gurtel, Pokemon, Campeón, etc, vais a saber ver la viga en el propio ojo de forma tan escrupulosa.
  • Finalmente que, en un hipotético proceso constituyente catalán, habrá ley, habrá elecciones pero, sobre todo, habrá respeto a las minorías. En ese caso, no me resignaré pero, al menos, podré seguir discrepando

En resumen, amigos, necesito herramientas para poder entender lo que pasa…por más que leo y os escucho, no encuentro nada que me satisfaga intelectualmente que justifique la deriva.

 
ACTUALIZACIÓN

La viñeta que he puesto es una viñeta que saqué de un email que circula por Cataluña (al menos así me llegó a mí). La verdadera viñeta está más matizada y la pongo debajo. De todas formas, el mensaje en sí, no cambia sustancialmente.

Sarriá-Sant Gervasi is not Barcelona

Como ayer hablábamos de esto y hoy he visto este enlace de El Periodico de Catalunya, me voy a permitir el lujo de colgarlo entero. Lo absurdo del lenguaje nacionalista en un panfleto:

Ayer recogí del suelo en el paseo de la Bonanova una hoja volandera que no me resisto a reproducir íntegramente. El panfleto, que firma una plataforma ciudadana hasta ahora desconocida, dice así:
«Vecinos y vecinas de Sarrià-Sant Gervasi: ha llegado la hora de reivindicar nuestros derechos. Los vecinos y vecinas de este distrito sospechamos que pagamos más tasas y tributos al Ayuntamiento de Barcelona que los del resto de la ciudad, pero recibimos menos inversión pública que los demás. Para demostrar que tenemos razón, reclamamos del Ayuntamiento de Barcelona que calcule y publique las balanzas fiscales entre la hacienda municipal y todos y cada uno de los distritos.
Tras conocer esas cifras, las fuerzas vivas de Sarrià-Sant Gervasi procederemos a negociar bilateralmente con el equipo de gobierno municipal de la ciudad un pacto fiscal o concierto, que reduzca sustancialmente el expolio existente. Este distrito tiene un considerable déficit en infraestructuras y padece también bolsas de pobreza, por lo que no vale aducir que los vecinos somos, por lo general, acomodados.
Los vecinos y vecinas de Sarrià-Sant Gervasi estamos dispuestos a aportar lo que sea justo para conseguir sufragar los gastos de funcionamiento ordinario de la ciudad, a través de un cupo pactado entre las partes. El resto de lo que se recaude en Sarrià-Sant Gervasi será administrado por una Hacienda propia del Consejo de Distrito.
También aceptamos pagar una cuota de solidaridad para subvencionar a los distritos más desfavorecidos, cuya cuantía será fijada en la mencionada negociación bilateral. Ahora bien, esa cuota de solidaridad debe ser finita en el tiempo, pues, si no, no se incentivará a los vecinos de esos distritos a prosperar y crear riqueza; por el contrario, se les acostumbrará a una cultura del subsidio que fomenta la molicie y el atraso.
No creemos que la actual situación de crisis económica sea un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Al contrario, creemos que es una oportunidad, y que nuestras peticiones serán vistas con simpatía por Europa. Llamamos a todos los concejales y concejalas que residan en Sarrià-Sant Gervasi para que hagan un frente común y antepongan la defensa de los legítimos intereses de sus vecinos y vecinas del distrito a cualquier otra consideración ideológica o política. Los sindicalistas (pocos) del distrito ya se han adherido a nuestra plataforma.
Si el Ayuntamiento rechaza nuestras peticiones, le recordaremos que Sarrià fue, hasta 1921, un municipio independiente, y Sant Gervasi de Cassoles lo fue hasta 1897, y que tenemos derecho a ejercer nuestra autodeterminación.
Vecinos y vecinas, gritad con nosotros: ¡Viva Sarrià! ¡Viva Sant Gervasi! ¡Sarrià-Sant Gervasi is not Barcelona! ¡Freedom for Sarrià-Sant Gervasi!»
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Carles Pastor, en El Periodico

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